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Incontinencia urinaria: por qué no es "normal" a ninguna edad

La incontinencia urinaria afecta a mujeres de todas las edades, no solo tras el parto o en la menopausia, y sigue siendo uno de los motivos de consulta más silenciados por vergüenza.

Pacientes conversando en la sala de espera de Clínica Cicles en Tarragona

"Llevo compresas por si acaso desde hace años", "me pasa desde que era joven, ya estoy acostumbrada", "pensaba que era cosa de la edad". Son comentarios muy habituales en la primera consulta de suelo pélvico, y reflejan algo importante: la incontinencia urinaria se ha normalizado socialmente hasta el punto de que muchas mujeres tardan años, incluso décadas, en pedir ayuda.

Existen distintos tipos de incontinencia, y diferenciarlos es clave para elegir el tratamiento correcto:

  • Incontinencia de esfuerzo: pérdidas al toser, reír, saltar, correr o levantar peso. Suele relacionarse con debilidad del suelo pélvico.
  • Incontinencia de urgencia: necesidad repentina e intensa de orinar, a veces sin llegar al baño a tiempo. Se relaciona con hiperactividad del músculo vesical.
  • Incontinencia mixta: combinación de ambas, muy frecuente en mujeres de mediana edad y en la menopausia.

Contrariamente a la creencia popular, la incontinencia urinaria no aparece únicamente tras el parto o en la menopausia: también afecta a mujeres jóvenes nulíparas, especialmente deportistas de disciplinas de impacto (running, crossfit, saltos), y a mujeres con antecedentes de estreñimiento crónico o tos persistente.

El primer paso en consulta es una valoración específica del suelo pélvico y, según el caso, pruebas complementarias para descartar otras causas. El tratamiento de primera línea en la mayoría de los casos es la fisioterapia de suelo pélvico: reeducación de la musculatura, ejercicios de fuerza y coordinación, biofeedback y, cuando es necesario, electroestimulación. Un porcentaje muy alto de mujeres mejora de forma significativa sin necesidad de cirugía.

Si llevas tiempo evitando reír fuerte, saltar en clases de deporte o alejándote de un baño por precaución, no es algo con lo que tengas que vivir el resto de tu vida. Es un síntoma tratable, y cuanto antes se aborde, mejores resultados suele dar.

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